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Se toma prestada esta entrada del blog del Taller de Proyectos Antón Capitel. Muchas gracias a todos los profesores que lo hacen posible.

· Siempre he rechazado la idea de que el proyecto es fruto de un momento de  inspiración. Es más bien un recorrido lineal en el que se van estableciendo prioridades.
· La primera tarea es pensar la forma del edificio en relación con el lugar y plantear algunos elementos fundamentales, como son los accesos y los recorridos a través del mismo edificio. Nuestros proyectos nacen de establecer la secuencia desde el acceso y los recorridos principales.
· A la vez, se consideran las funciones necesarias del edificio pero poniéndolas en relación con los espacios que requieren.
· Estas primeras reflexiones, iniciadas con la división elemental entre espacios y recorridos, junto con las indicaciones del programa relativas al volumen requerido, o a la forma y la superficie de la parcela, nos permiten esbozar una forma, un esquema, dibujar unos bocetos, pero que nada tienen que ver con los materiales. Es solo una forma.
· Ahora se comenzará a pensar en la estructura más adecuada para soportarla, en los materiales más idóneos para construirla.
· Podríamos llamar a todo esto, una especie de procedimiento conceptual.
· Los dibujos que acompañan este tipo de reflexión y de pensamientos pueden ser pequeñísimos, a veces no mayores de un centímetro; son las ideas de un esquema de relaciones donde se van verificando los volúmenes y las alturas.
· Los dibujos iniciales son para mí una conversación entre aquello que tengo en la cabeza y aquello que veo sobre el papel.
· Las decisiones relativas a los materiales y a la estructura son tomadas en relación con aquello que parece ser más apropiado para la forma concreta, que ya existe en el pensamiento o en los bocetos. Materiales y estructura son respuestas coherentes a la solución específica que se va definiendo, aunque, a veces, son consustanciales con el programa.

“L´architettura in un´epoca di transizione”. Entrevista de Enrico Morteo a James Stirling, Domus  nº 741, 1992.

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